Marcha por la reconciliación, La vida, La Libertad y la Paz.

La reconciliación es la estrategia central a todo esfuerzo por la superación definitiva de un conflicto. Sin ella la paz es sólo una tregua. Pero la reconciliación a la que nos referimos no es la que puede también abordarse y definirse desde la perspectiva de altos valores éticos y religiosos. Lo que aquí aludimos como reconciliación es básicamente a haber alcanzado un consenso entre antiguos enemigos que ahora favorezcan el respeto de las normas democráticas y el estado de derecho para dirimir sus litigios por vías no violentas.

Promover una reconciliación supone por tanto:

 a) la edificación institucional de la democracia y el estado de derecho,

 b) el poder contar con instituciones políticas y judiciales respetadas y creíbles para la administración y solución de conflictos por vías no violentas,

c) el haber llegado a un consenso sobre lo que no es aceptable promover y los medios que resulta inaceptable emplear para proteger los intereses propios por legítimos que sean.

Todo eso supone la aplicación de un enfoque multilateral del ejercicio de la justicia en los procesos de cambio.

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