Caldas en emergencia invernal

desastre


Viernes, 27 de Marzo de 2009 12:50

Por Javier Ignacio Tabares*

Barrio La Planta

Durante aproximadamente una hora y media los habitantes soportaron una de las lluvias más fuertes de los últimos años. Sin embargo, los cauces de varios afluentes importantes para el municipio, entre ellos el río Medellín, no lograron resistir tanta carga de agua y se desbordaron.

Dos quebradas peligrosas

La primera en dar alerta fue la quebrada La Valeria, un estrecho pero extenso torrente de agua que se extiende desde las montañas occidentales de Caldas y que desemboca en el río Medellín, atravesando tres barrios del municipio. Precisamente uno de los barrios más afectados fue su homónimo, ubicado al suroccidente de la cabecera y el cual soportó su desbordamiento convirtiéndose en una especie de canal paralelo para el agua que ya no circulaba por el lecho de la quebrada. Cientos de casas se vieron afectadas por la corriente que ingresó a los primeros niveles de todas las calles por donde corría el agua cargada de rocas y grandes pedazos de madera.

Según Alberto González, habitante del barrio la Valeria, jamás había visto una creciente así de la quebrada. “Siempre había pensado que la quebrada podría llegar a hacer daño, pero ni siquiera hace tres años, cuando también se desbordó, llegó tan lejos y afectó a tanta gente, es que ni las tiendas se salvaron”.  Por su parte el barrio La Planta, lugar donde se encontraba Alberto, fue uno de los que pasó de tener calles a ríos temporales.

La otra quebrada que causó quizá la mayor emergencia fue el afluente conocido como La Chuzcala. Este arroyuelo, que también se extiende desde el occidente y cruza varias zonas urbanas, pasó de ser una simple y pequeña corriente de agua a convertirse en una potente fuerza de lodo y piedras. Arrastró enseres, árboles e incluso dos automóviles que se encontraban en las inmediaciones del barrio Mandalay.  El balance de viviendas afectadas gravemente asciende a 20, y son cientos las que fueron inundadas en este sector a norte de la cabecera municipal.

Cerca a este lugar, se encuentran ubicados dos centros educativos de primaria y grados básicos. La Institución Educativa Federico Ángel fue una de las más afectadas. Vecinos del sector comentaron al unísono mientras ayudaban con lo que podían, que veían como bajaban neveras y  electrodomésticos por las riveras de la escuela. Además varios animales también fueron víctimas de las aguas más fuertes que Caldas haya visto en su historia reciente.

 

 

El cauce mayor

Barrio La Planta

Como si no fuera suficiente, el afluente más grande del municipio, el río Medellín desbordó su capacidad como nunca antes se había visto.  El río recorre el costado oriental de la cabecera municipal entre las dos vías que comunican al Valle de Aburrá con el suroccidente del país: La vía regional y la variante a primavera. Entre estas dos vías se extienden sectores urbanos muy cercanos al río. Los afectados esta vez fueron los barrios La Inmaculada y Olaya Herrera. Como los dos son barrios contiguos, estos sectores han convivido por décadas con un vecino peligroso que hasta la tarde de ayer demostró su capacidad de destrucción.

El río comenzó a sobreponerse por las riveras y en cuestión de segundos ingreso a las casas más cercanas. Varios solares y lotes que separaban a las residencias del río, resultaron pequeños e inútiles para contener la cantidad de agua que se desbordó. David Porras un afectado directo por la emergencia comenta que fueron muchos los electrodomésticos perdidos. “Muchas casas están a desnivel y son prácticamente bajos o sótanos, por eso les afectó más rápido” comenta a las afueras de su casa en el barrio Olaya Herrera.

El balance total de afectados arroja un total de 10 barrios seriamente golpeados. Estos son: La Valeria, La Planta, Villas de La Valeria, Mandalay, Los Cerezos, La Mansión, La Docena, La Inmaculada, Olaya Herrera y El Pombal. Además según el reporte del Cuerpo de Bomberos de Caldas dos veredas al norte del territorio, La Salinas y La Quiebra, presentaron emergencias también.

En unas cinco horas aproximadamente el pueblo pasó de un cálido día a una tarde pasada por agua y luego, a una noche con olor a tierra en sus calles. Escombros de todo tipo basura y lodo acumulado en curvas y esquinas dejó un sinsabor en sus habitantes. Mangueras que con chorros de más agua intentaban limpiar las aceras, parecían inútiles ante tanta destrucción. Hasta el momento de la redacción de esta nota no se tienen cifras precisas y reales de damnificados, heridos o muertos, los censos determinarán el saldo real de esta emergencia que hasta ahora deja a Caldas esperando que su “Cielo Roto” escampe o escurra, porque más agua no se quiere.

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Fuente. Universidad de Antioquia

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