Se acerca la hora de mostrar resultados finales…

Cuando usted padre de familia se entere que su hijo ha perdido el año, revise si el motivo fue el descuido de los deberes escolares, una dificultad en particular o alguna situación personal o familiar que pudo afectar el rendimiento académico del niño.

Los padres deben reflexionar sobre cuál fue su papel en la vida escolar de su hijo y si participaron en las actividades académicas de la I.E.F.A. Además, deben sentarse a discutir con nosotros sobre qué esperan de ellos y cómo pueden ayudar.

Como Institución debemos cuestionarnos y revisar los planes de estudio, modelo pedagógico y sistema de evaluación para saber qué pudo haber fallado. Hacer un ejercicio de evaluación en el que los docentes analicen las razones por las cuales se dio la reprobación escolar, qué planearon y programaron, qué se cumplió y si lo implementado apoyó o no el desarrollo del aprendizaje.

Los maestros debemos esforzarnos para que los estudiantes aprendan con agrado y, aunque educarse es un derecho, éste debe conlleva ciertas obligaciones.

Hay estudiantes que han perdido el año porque emocionalmente se han visto afectados con la separación de sus padres, otros, no pocos, por la mala alimentación, y muchos otros,  por el poco interés que los adultos les muestran. De allí la importancia de revisar el entorno familiar del niño y mirar, por ejemplo, si hubo exceso de permisos y libertades o si fue resultado de un comportamiento irresponsable.

Los estudiantes, por su parte, deben hacer una auto-evaluación acerca de cuál fue su falla y cómo subsanarla.

Al encontrar las causas que motivaron la pérdida de año escolar, padres, la I.E.F.A. y estudiantes deben trabajar de la mano para superar esta falla.

 

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