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PROFIC 1º Encuentro 2012

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Publicado por Angela Castro

PROGRAMA DE FORMACIÓN INTEGRAL Y DE LA CONVIVENCIA – PROFIC 1º ENCUENTRO 2.012

MAESTRAS  ENCARGADAS: Bernarda Oliva Quinchía Abello   Y  Ángela Débora Castro Valencia

FECHA: viernes 3 de febrero de 2.012  LUGAR: Aula 203, colegio Federico Ángel

ASISTENTES: 13  educadoras de la Básica Primaria  y una maestra orientadora.

Con el fin de dar continuidad al proyecto de PROFIC, durante este año 2.012, las educadoras Bernarda Quinchía y Ángela Castro, encargadas del proyecto, inician el primer encuentro con una sensibilización. Para ello se contó con la presencia del señor Cristian Vásquez, estudiante de último semestre de Psicología de la Universidad Luis Amigó.

El señor Cristian Vásquez inicia su conferencia partiendo  de la base que es posible transformar nuestra vida, no según un modelo exterior, sino incorporando en ella, gradualmente, nuestros  verdaderos pensamientos y sentimientos, nuestros  verdaderos valores. Expresando en cada instante lo que verdaderamente quiere lo más profundo de mí, no el capricho egoísta del momento, ni la reacción de mis mecanismos habituales.

 Reflexiones finales de la temática expuesta:

  1. El bienestar interior parece basarse simplemente en ser fiel a sí mismo. El cuerpo tiene leyes objetivas, precisas. Y si no las respetamos, se produce una desarmonía, malestar, dolor. Lo notamos cuando comemos de más, o cometemos excesos. Las leyes interiores son tan concretas como las del cuerpo. Cuando sentimos de una forma y actuamos de otra, cuando guardamos sentimientos negativos, cuando repetimos las mismas experiencias hasta el hastío, vivimos también la desarmonía y el dolor. Son señales del alma. Sólo que no nos hemos habituado a reconocerlas y escucharlas.
  1. Aprender a direccionar nuestra propia vida: dependerá de nosotros mismos si el día lo vivimos de forma positiva, aunque el entorno se obstine en demostrarnos lo contrario o afrontarlo negativamente, si nos dejamos llevar por la corriente , por nuestras emociones y desencantos, desaprovechando la oportunidad que Dios nos legó como atributo: que es el de “Ser seres superiores responsables, con capacidad de direccionar nuestra propia vida.
  2. Leyes físicas y espirituales: ley de la causalidad: nuestros actos tienen efecto el búmeran, Toda acción engendra una fuerza de energía que vuelve a nosotros en igual cantidad. Lo que sembramos es lo que cosechamos y  cuando optamos por realizar actos que llevan la felicidad y el éxito a los demás, el fruto de nuestro karma es la felicidad y el éxito.
  3. La importancia de creer en un Dios: Cada vez más vamos perdiendo la capacidad de sorpresa. Sería bueno recordar a Jesús en el evangelio cuándo dice que ”para entrar en el Reino de Dios hemos de volvernos infantes”; aparte de las significaciones de bondad, pequeñez, humildad e inocencia que seguramente se interpreta del contexto evangélico, otra interpretación que podría hacerse es tener o mantener la capacidad de sorpresa que tienen los niños.
  4. La figura paterna versus norma y autoridad: la labor del padre en el crecimiento del niño es fundamental, a tal punto de que su ausencia puede desencadenar problemas en su desarrollo y conducta. El papá da un código que sirve de brújula y se encarga de regular la parte moral, establecer límites y normas y fijar patrones de conducta social, los niños que crecen sin una figura paterna, generalmente evidencian trastornos en la adolescencia porque no encuentran una identidad. Los jóvenes sufren de inseguridad, soledad y depresión, que pueden plasmarse en el fracaso escolar, consumo de drogas y vagancia. En definitiva, no tienen la capacidad para controlar sus impulsos.
  5. Somos herencia, aprendizaje y decisiones propias:En esta vida aprendemos a realizar aquellos comportamientos que nos deparan alguna compensación. Con nuestros hijos sucede exactamente igual: aprenden a realizar aquellos comportamientos que les deparan alguna compensación o, lo que es lo mismo, que les sirven para algo o les reportan algún beneficio. Teniendo en cuenta que nosotros monitorizamos el aprendizaje del comportamiento de nuestros hijos, tenemos en nuestras manos,  conseguir que nuestros hijos aprendan uno u otro comportamiento, interioricen unas u otras normas. Pero para ello, debemos conseguir que el aprendizaje de tal conducta, vaya a depararles un beneficio. En otras palabras: aprenderán lo que nosotros queramos (o sepamos) recompensar.

El principal obstáculo para que nuestros hijos desarrollen unos comportamientos adecuados, está en nosotros mismos y en nuestro modo de compensar sus conductas.

Nuestros más sinceros agradecimientos a Cristian Vásquez por su aporte y a las educadoras por su puntualidad, participación y receptividad.

El medio ambiente, como entorno inseparable de nuestra vida, ha pasado a ser un dato concreto en nuestra apreciación de la realidad. Cada vez resulta más difícil pensar en cualquier actividad o propósito humano en forma aislada del impacto sobre ese entorno, sea la Formula 1 en Palermo, o la descarga de residuos en el mar. A la vez, se hace obvio que toda agresión al medio ambiente repercute directa e inevitablemente sobre la vida humana, la nuestra, la mía, la suya, la de nuestros hijos. Es decir, ya no se trata de enunciados científicos, más o menos abstractos. Se trata de sufrir consecuencias concretas. Pero ¿qué pasa con el medio ambiente interior, ese mundo donde cada uno de nosotros desenvuelve en todo instante su vida individual, sentimientos, pensamientos, fantasías, temores, propósitos más o menos claros…?

LA MATERIA QUE FALTA

¿Qué manual, qué materia, en cualquiera de los niveles de los tantos años que  -con suerte- pasamos en las aulas nos remite a reconocer cómo funcionan nuestros sentimientos, nuestra mente, la relación de ambos con nuestro cuerpo…?

Operamos computadoras, corremos programas altamente complejos, pero solemos ser analfabetos de los códigos de nuestra propia alma. Se nos enseña filosofía, esto es,  la historia de ideas pensadas por otros, pero no a pensar, pensar con libertad. Se nos enseña psicología, es decir la historia de teorías sobre la realidad interior, pero no a tomar contacto con las expresiones concretas de esa realidad en nuestra experiencia cotidiana.

Salimos de tantos años de estudio sin saber reconocer nuestros prejuicios y preconceptos, sin haber reconocido nuestros miedos básicos, sin saber qué nos mueve en la vida. Miramos el mundo, pero no volvemos la mirada hacia el que mira.

Salimos, las más de las veces, siendo unos perfectos desconocidos para nosotros mismos, con la ilusión de que conseguir cosas o reconocimientos sociales dará satisfacción a ese anhelo de plenitud, de totalidad, latente en todo ser humano.

¿No será que a la escuela le falta una materia, una que dura toda la vida, que tendría que llamarse algo así como Descubrimiento de Sí Mismo?

EL BIENESTAR INTERIOR EXIGE CIERTO ESFUERZO

Por algún misterioso motivo -la fuerza del hábito- a cada uno nos parece que “es como es”.

Piensa como piensa. Siente como siente. Y se acabó. Es más, a veces es vivido como un destino fatal: “Yo soy así, qué voy a hacer…”

Y hasta que no sucede una crisis total de la existencia, que me demuestre que ya no puedo seguir así, es probable que continúe por largos años,  cuando no toda la vida, repitiendo las mismas actitudes y reacciones, padeciendo las consecuencias de la desarmonía con mi propio medio ambiente, mi medio ambiente interior.

El bienestar interior exige un pequeño esfuerzo cotidiano, como el que realizaba el Principito de Saint´Exuperie en su planetita, arrancando cada día las semillas de los baobabs, unos árboles que, de desarrollarse, no le dejaría espacio para vivir.

Y en nuestro medio ambiente interior es corriente que dejemos crecer todo tipo de pensamientos y sentimientos sin preguntarnos su origen ni si efecto.

El esfuerzo parte de la base que es posible transformar nuestra vida, no según un modelo exterior ¡otro más…!, sino incorporando a ella, gradualmente, mis verdaderos pensamientos y sentimientos, mis verdaderos valores.

Expresando en cada instante lo que verdaderamente quiere lo más profundo de mí -no ya el capricho egoísta del momento, ni la reacción de mis mecanismos habituales-.

El bienestar interior parece basarse simplemente en ser fiel a sí mismo.

¿Y quién es ese sí mismo?

LA LEY INTERIOR DE CADA UNO

“En otras criaturas vivientes, la ignorancia de sí es naturaleza, en el hombre, es vicio”, decía Aldous Huxley en “La Filosofía Perenne”, citando a Boecio.

Para conocerse a sí mismo es necesario quebrar la inercia del “yo soy así”. Atreverse a pensar que es posible trascender el límite que hoy me pongo con esa definición.

El cuerpo tiene leyes objetivas, precisas. Y si no las respetamos, se produce una desarmonía, malestar, dolor. Lo notamos cuando comemos de más, o cometemos excesos. Las leyes interiores son tan concretas como las del cuerpo. Cuando sentimos de una forma y actuamos de otra, cuando guardamos sentimientos negativos, cuando repetimos las mismas experiencias hasta el hastío, vivimos también la desarmonía y el dolor. Son señales del alma. Sólo que no nos hemos habituado a reconocerlas y escucharlas. Ninguna materia se ocupó de ello en la escuela.

¿CÓMO ENTRAR EN UNO MISMO?

Detenerse es el secreto

Suspender los juicios, las opiniones, las explicaciones. Parar. ¿Por qué no? ¿Por qué esperar a que a uno lo detenga una enfermedad, por ejemplo?

Para escucharse a sí mismo, genuinamente, hace falta un poco de silencio interior. Detenernos, aunque sea por instantes, y no dejarnos arrastrar por el torrente de pensamientos y emociones que nos atraviesan. ¡Qué alivio ese fugaz reencuentro con el ser simple que somos esencialmente!

¿Se fijó que existe una especie de sospecha en el fondo de la mente? Dice algo así: “sí dejo de pensar, si dejo de sostener todo –incluso mis problemas- con mi constante preocupación, todo se derrumbará”. ¡Tan imprescindibles nos sentimos!

Pero para acceder a esa dimensión de nuestra propia vida que está más allá de la habitual carrera cotidiana, es preciso atreverse y probar de parar… por una vez en la vida, no dejar que nada ni nadie nos empuje.

Por respeto al medio ambiente interior. La materia que falta

Autor Ricardo Diez

 

Acerca del Autor

Angela Castro

Docente de la I.E.F.A. coordina iefangel.org en la Básica Primaria y el programa de Medios Escolares.

Un comentario

  • muy interesante esta reflexion, me gustaria conocer mas sobre el proyecto me podrian colaborar con informacion? muchas gracias. o un correo interno para mayor comunicacion.

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