Perfiles

¡ Merecido Homenaje !

Publicado por Ricardo Steffens

Nuestra excompañera INÉS JULIA POSADA OBANDO es de esas maestras apasionadas que se convencieron de que el maestro debía permanecer en servicio hasta que sus fuerzas y capacidad se lo permitieran.   La comunidad Educativa Federiquiana rinde  un merecido reconocimiento a toda una vida de dedicación a la educación, entrega total a sus alumnos, padres de familia, profesores y compañeros. Ejemplo y orgullo para toda su familia, para su esposo, sus hijos, y todos aquellos que la aprecian y reconocen su labor realizada para el bien de la sociedad y en particular de la comunidad Caldeña.

LA ORACIÓN DE LA MAESTRA

¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra.

Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.

Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la protesta que sube de mí cuando me hieren. No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé.

Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que no es carne de mis carnes. Alcance a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarte en ella clavada mi más penetrante melodía para cuando mis labios no canten más.

Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada hora por él.

Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre tu corro de niños descalzos,

Hazme fuerte aun en mi desvalimiento de mujer, y de mujer pobre; hazme despreciadora de todo poder que no sea puro, de toda presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi vida. ¡Amigo, acompáñame!, ¡sosténme! Muchas veces no tendré sino a Ti a mi lado. Cuando mi doctrina sea más cabal y más quemante mi verdad, me quedaré sin los mundanos; pero Tú me oprimirás entonces contra tu corazón, el que supo harto de soledad y desamparo.

Yo sólo buscaré en tu mirada las aprobaciones.

Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser complicada o banal en mi lección cotidiana.

Dame el levantar los ojos de mi pecho con heridas al entrar cada mañana a mi escuela. Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes materiales, mis menudos dolores.

Aligérame la mano en el castigo y suavízame más en la caricia. ¡Reprenda con dolor, para saber que he corregido amando! Haz que haga de espíritu mi escuela de ladrillos. Le envuelva la llamarada de mi entusiasmo su atrio pobre, su sala desnuda.

Mi corazón le sea más columna y mi buena voluntad más oro que las columnas y el oro de las escuelas ricas.

¡Y, por fin, recuérdeme, desde la palidez del lienzo de Velázquez, que enseñar y amar intensamente sobre la Tierra es llegar al último día con el lanzazo de Longinos de costado a costado!

Gabriela Mistral

 

Acerca del Autor

Ricardo Steffens

Profesor de Lenguaje e Idiomas de la I.E.F.A. Administrador de iefangel.org. Coordina Medios Escolares. Coordinador de Calidad de la IEFA. Le interesan procesos investigativos e información en la actividad Lectoescritural como proceso, además del uso de las TICs.

Dejar un comentario