DÍA E vs DÍA I

El Ministerio de Educación Nacional ha venido realizando, desde el año 2015, el Día de la Excelencia Educativa o “Día E”, que este año se celebró el 10 de mayo, al mismo tiempo como una forma de protestarlo se desarrolló un taller sugerido por FECODE denominado el “DÍA I” (de la indignación). Ese día, se le rinde, supuestamente en Colombia, un tributo a la educación tal y como lo hacen aquellos países que reconocen la educación como eje transformador de la sociedad. Durante esta jornada se pretendió reunir en cada una de las 44.000 sedes educativas de todo el país, los cerca de 350.000 docentes; los cuales este año de 2017, rechazaron en su gran mayoría esta jornada, tal cual la ha planteado el MEN, además de los directivos docentes, así como los estudiantes y padres de familia que forman parte de los órganos de gobierno escolar, para definir las metas y estrategias de mejoramiento de la calidad sobre las cuales debemos trabajar a lo largo del año.

El resultado del taller DÍA I, que en un 90 % desarrollaron los docentes de la IEFA, ofrecio diversas reflexiones que permitieron concluir que es muy oportuno que se haga un alto en el camino del proceso educativo diario para hacer una autoevaluación, institución por institución. Sin embargo, el magisterio considera como una profunda falta de respeto insinuar que los docentes y estudiantes vamos  a contar con unas herramientas de sencilla comprensión que facilitarían alcanzar la meta trazada en el Decreto 0325 de febrero de 2015. ¿Por qué no sentarse con los maestros colombianos a conversar sobre la posibilidad de una herramienta creada por los mismos protagonistas del proceso formativo de nuestras nuevas generaciones con preguntas tan fundamentales como en dónde estamos, a dónde debemos ir, cómo podemos hacerlo?

Es evidente el profundo desconocimiento que en materia de procesos sociales y educativos tienen la mayoría de quienes componen el MEN y por supuesto el gobierno en general. Nuevamente, la visión estrecha y reduccionista somete a la educación a un índice que determina si ésta es de calidad o no, si una institución educativa es buena o mala.

Nada más sombrío para el panorama educativo en Colombia que tener que  vender  las propuestas educativas para captar estudiantes, nada más temerario que abocarse sin discusión alguna a las exigencias de este Ministerio, nada más sucio que se ofrezca plata a cambio de buenos resultados y nada peor que los maestros del país consideren indignamente la posibilidad de ensuciar sus manos recibiendo un dinero que deberían reclamar para sí por otros medios y no bajo esta petulante forma de distribuir el presupuesto educativo.

Es importante recordar a toda la comunidad educativa de este país  que a la gran mayoría de los maestros nos cuesta hacer lo que el gobierno de turno y sus funcionarios en el MEN han aprendido fácilmente: a arrodillarse ante el dinero, el poder y el prestigio.

 

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