La Naturaleza y las Cometas Federiquianas

La perfecta naturaleza fue testigo de excepción del cumplido desafío de estudiantes y docentes Federiquianos para elevar sus cometas, en especial los alumnos y alumnas del Bachillerato, quienes subieron al Alto de la Cruz,, sitio emblemático de nuestro querido municipio Caldeño. Fueron tres días, entre el 5 y el 7 de septiembre del presente año, que sirvieron de escenario para el desarrollo de esta interesante propuesta transversal, liderada por el departamento de educación física, en cabeza de los profesores OSCAR RINCÓN, VICTOR HENAO, YEIMI ÁLVAREZ y JULIO HINESTROZA.

Ante la inquietud de los estudiantes en la secundaria, del por qué subir tan alto, la respuesta del profesor Oscar Rincón no se hizo esperar “Muchachos, se trata de leer nuestro territorio y el paisaje y después del trabajo de elaboración de sus cometas durante estas dos últimas semanas de clase, tiene mucho sentido que nosotros también de manera simbólica volemos alto como las cometas, experimentemos estar cerca del cielo  y reconocer nuestro entorno cercano”. En la Básica primaria, el entusiasmo de los niños venció la amenaza del mal tiempo y el anuncio de las permanentes lluvias sobre nuestro municipio, las imágenes de nuestra galería son la más evidente muestra del fervor que experimentaron nuestros niños y niñas Federiquianos.

Debido a la afición de grandes y chicos por este encantador artefacto, cada año se realiza un encuentro en diferentes lugares, próximos al entorno de ambas sedes y otros espacios abiertos, los cuales  se llenan de cometas de diferentes colores y estilos para disfrutar los vientos que caracterizan el clima de estos días, y además, donde nuestros estudiantes tienen la oportunidad de mostrar su ingenio, creatividad y destreza. Para nuestros estudiantes, una cometa o barrilete, no tiene más combustible que las caricias del viento y alguien que desde abajo impulsa su imaginación.

Sin duda, las cometas o barriletes (como se les conoce en varios países de habla hispana) son objetos plagados de mística que hechizan a muchos. Elaborados en papel o plástico buscan imitar a las aves verdaderas, con la única intención de llenar el cielo de colores. Aunque su origen se remonta tres mil años atrás, las cometas resisten el paso del tiempo y sobreviven en la pasión de miles de aficionados en todo el mundo. Pero estos cuerpos voladores no sólo se han distinguido por ser instrumentos de imaginación. También han tenido a lo largo de su historia una enorme labor por la humanidad.

Una cometa fue utilizada primero en la invención del pararrayos. En junio de 1752 Benjamín Franklin se valió de un barrilete para mostrar al mundo que el rayo no era un poder sobrenatural u otra fuerza celestial desencadenada por la ira de los dioses, sino un fenómeno eléctrico.

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