Hacia una ética de la sexualidad

Áreas vinculadas: Ciencias naturales y educación ambiental, educación ética y en valores humanos, la Educación religiosa, lenguaje y educación Física recreación y deportes.

Planteamiento del problema

Existen muchas ideas preconcebidas y mitos acerca de la sexualidad en las personas con diversidad funcional; falsas creencias que conviene desmontar para dar un paso más adelante en el reconocimiento de estas necesidades y ámbitos de desarrollo personal entre los hombres y mujeres diferentes en sus funcionamientos. La sexualidad es una parte más de la vida de las personas, y vivirla como algo sano y normalizado favorece el desarrollo tanto afectivo como físico del ser humano.

El embarazo precoz, las enfermedades de transmisión sexual, el sida, el abuso sexual, la autoestima son para los estudiantes temas y problemas trascendentales que sugieren abordarlos en un enfoque integral y ante todo con acciones preventivas para garantizar una vivencia responsable y placentera de la sexualidad.

Justificación

La sexualidad como un aspecto inherente al ser humano, presente desde el mismo momento de la fecundidad y cuyas manifestaciones están determinadas por variables psicosociales tales como: los valores, la autoestima, los roles sexuales, la comunicación, la toma de decisiones, la salud y el uso efectivo del tiempo. Dado que el hombre es sexuado desde el mismo momento de la concepción, el impacto de la educación sexual comienza con el nacimiento, al entrar en contacto con los valores, las actitudes y las conductas de las personas que forman parte de su entorno.

Más adelante es el medio escolar el que complementa y matiza de alguna manera, la primera imagen que el niño tiene de sí mismo, de su cuerpo y de lo que significa pertenecer a uno u otro sexo. Es precisamente en estos primeros años de vida que el niño adquiere los hábitos, comportamientos y actitudes que definirán su conducta como persona responsable, independiente, autónoma y respetuosa de sí misma y de los demás.

Las actividades propuestas han sido clasificadas en áreas con fines metodológicos, pero en la práctica el educador no debe perder de vista el enfoque integral del proyecto y debe aprovechar cada oportunidad para reforzar las demás áreas asignadas, sin olvidar que las actividades planteadas buscan favorecer la comunicación espontánea entre los estudiantes y el educador.

Así mismo, es fundamental que todo el colectivo docente este consciente de su papel como modelo de identificación del estudiante y en esta medida independientemente de su responsabilidad directa con el proyecto, asuma una actitud abierta y consistente con los mensajes que se transmiten al estudiante mediante el mismo.

Se considera, en verdad, que educar en la capacidad de amar es uno de los mejores aportes que se puede hacer para la construcción de una sana relación que contribuyen a la convivencia social y familiar en el horizonte de un proyecto Nacional como el que se perfila en la constitución política de 1991. Educar para amar, es quitarle decididamente el piso a la misma posibilidad de la violencia y abrirle espacios a la acción de personas capaces de entregarse al servicio de los demás, movidas por el amor.

6.5.3. Objetivos

  1. Promover en la comunidad educativa Federiquiana la información y aplicación de normas preventivas de salud sexual, física y mental que conlleve a toma de decisiones responsables con respecto a la sexualidad y al ejercicio de ésta.
  • Aceptar de manera natural el amor y la comunicación con el otro y así estar preparados para desarrollar una vida en pareja y eventualmente constituir una familia en un futuro.
  • Desarrollar estrategias de comunicación e información sobre el Respeto por la dignidad humana, sexualidad, planificación familiar enfermedades de transmisión sexual, Sida, homosexualidad y otras

Marco legal

La Constitución Política de Colombia estipula en varios de sus artículos, entre ellos: 42, 43, 44, 45, 49, 67 y 70, derechos y deberes directamente relacionados con una concepción amplia de la sexualidad, como son los derechos de todas las personas a un libre desarrollo de su personalidad, la prohibición de la esclavitud y la servidumbre, la igualdad de derechos y deberes de la pareja, el derecho de la pareja a la libre decisión sobre el número de hijos, la igualdad de oportunidades para el hombre y la mujer, la protección de la mujer frente a cualquier clase de discriminación en el periodo de gestación y post-parto, los derechos de los infantes a un desarrollo armónico e integral, los derechos de los adolescentes a una formación integral y los derechos de las personas a los servicios de promoción y recuperación de la salud.

La Ley General de Educación en el artículo 14, incisos d y e respectivamente, establece como de enseñanza obligatoria “La educación para la justicia, la paz, la democracia, la solidaridad, la confraternidad, el cooperativismo y, en general, la formación de valores humanos” y “la educación sexual, impartida en cada caso de acuerdo con las necesidades psíquicas, físicas y afectivas de los educandos según su edad”.

La Ley 115 de febrero 8 de 1994, Artículo 14 Ratifica la obligatoriedad de la Educación Sexual; Decreto reglamentario 1860 de agosto 3 de 1994, Artículo 36 “La enseñanza de la Educación Sexual, se cumplirá bajo la modalidad de proyectos pedagógicos”; las Leyes

1098 de noviembre 8 de 2006, 1146 del 2007, 1257 del 2008, 1336 de 2009; el Decreto

2968 del 2010, (por el cual se crea la Comisión Nacional intersectorial para la Promoción y Garantía de los Derechos Sexuales y Reproductivos), la Resolución 425 de 2008, el CONPES 147 y la Ley 1620 15 marzo 2013; han sido evidentes las necesidades de las

escuelas para desarrollar los Proyectos Pedagógicos de Educación para la Sexualidad, en su mayoría relacionadas con material educativo y con formación de los docentes, lo que otorga prioridad al mejoramiento de las prácticas educativas. Este programa se convierte entonces en la mejor oportunidad para avanzar en la formación para el ejercicio responsable y autónomo de la sexualidad.

La educación sexual es aceptada y proclamada también a nivel de América Latina en la convención Iberoamericana de la Juventud en su artículo 21. Participación de los jóvenes; artículo 22. Derecho a la educación; artículo 23. Derecho a la educación sexual; artículo 24. Derecho a la salud.

Ley 1098 de 2006 (noviembre 8) por la cual se expide el Código de la Infancia y la Adolescencia, el cual tiene por objeto establecer normas sustantivas y procesales para la protección integral de los niños, las niñas y los adolescentes, garantizar el ejercicio de sus derechos y libertades consagrados en los instrumentos internacionales de Derechos Humanos, en la Constitución Política y en las leyes, así como su restablecimiento. Dicha garantía y protección será obligación de la familia, la sociedad y el Estado.

6.5.5. Impacto en la comunidad

Basados en el programa de Educación para la sexualidad y construcción de ciudadanía del MEN, se busca que en la comunidad educativa se fomenten algunos valores como el respeto, honestidad, autoestima, tolerancia, agradecimiento, justicia, responsabilidad, laboriosidad, perseverancia, entre otros, y estos les sirvan de base para que cada una de sus acciones en la vida estén encaminadas con metas a corto y largo plazo que lleven a la construcción de su proyecto de vida.

Con todo lo anterior, se espera ir formando unos jóvenes más comprometidos con sigo mismos y con su entorno, útiles a la familia y a la sociedad, orientados también por sus

Padres, tutores y cuidadores.

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PROGRAMA DE EDUCACIÓN PARA LA SEXUALIDAD Y LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA

¿Qué es?

El Programa de Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía es una iniciativa del Ministerio de Educación Nacional y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), cuyo propósito es contribuir al fortalecimiento del sector educativo en el desarrollo de proyectos pedagógicos de educación para la sexualidad, con un enfoque de construcción de ciudadanía y ejercicio de los derechos humanos, sexuales y reproductivos.

Este Programa fue validado con un proyecto piloto de Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía, entre el 2006 y 2007, donde se concertó, probó y ajustó su propuesta pedagógica, conceptual y operativa, en 53 instituciones educativas que reúnen a 235 sedes de 5 regiones del país.

¿Qué busca?

Generar prácticas pedagógicas que propicien el desarrollo de competencias en los estudiantes, para que puedan incorporar en su cotidianidad el ejercicio de los derechos humanos sexuales y reproductivos, y de esa manera tomar decisiones que les permitan vivir una sexualidad sana, plena y responsable, que enriquezca su proyecto de vida y el de los demás.

¿Cómo lo hace?

Tradicionalmente la sexualidad ha sido vista como un problema, abordada como un riesgo y en el caso de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, invalidada como una potencialidad. La propuesta del Programa de Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía se diferencia de esa mirada, para ver la sexualidad como una dimensión humana, fuente de bienestar y salud, con diversas funciones, componentes y contextos. En ese sentido, la educación para la sexualidad es una oportunidad pedagógica, que no se reduce a una cátedra o taller, sino que debe constituirse como un proyecto pedagógico de cada institución educativa que promueva entre sus estudiantes la toma de decisiones responsables, informadas y autónomas sobre el propio cuerpo; el respeto a la dignidad de todo ser humano; la valoración de la pluralidad de identidades y formas de vida; y la vivencia y construcción de relaciones pacíficas, equitativas y democráticas. Es el conjunto de acciones que ejecuta una comunidad educativa para que la dimensión de la sexualidad haga parte de los proyectos de vida de sus miembros. Esto incluye actividades precisas, dentro del plan de estudio, que desarrollen competencias para una vivencia saludable de la sexualidad. La idea es relacionar un proyecto pedagógico de educación para la sexualidad y construcción de ciudadanía con conocimientos, habilidades y actitudes de diversas áreas, incorporar los puntos de vista de los niños, niñas y jóvenes y articularlos en la solución de cuestiones de la vida cotidiana que tengan que ver con su contexto social, cultural y científico.

La propuesta conceptual incluye unos hilos conductores que son los ejes temáticos que guían la educación para la sexualidad. Estos hilos se fundamentan en los derechos humanos sexuales y reproductivos y son un apoyo para el diseño e implementación de los proyectos pedagógicos en educación para la sexualidad, a partir de las funciones (reproductiva, comunicativa-relacional, erótica y afectiva), los componentes (identidad de género, comportamientos culturales de género y orientación sexual) y los contextos (individual, de pareja, familiar y social) de la sexualidad. Los hilos conductores son los que hacen, a partir de su relación con los estándares de competencias, que el proyecto pedagógico en educación para la sexualidad sea transversal y se articule al proyecto educativo institucional y al plan de mejoramiento.

¿Cuáles son sus líneas de trabajo?

v  Fortalecimiento de secretarias de educación e instituciones educativas de preescolar, básica y media, para el desarrollo de proyectos pedagógicos que promuevan el ejercicio de los Derechos humanos sexuales y reproductivos.

v  Formación de formadores en educación para la sexualidad y la construcción de ciudadanía, a través de universidades, escuelas normales superiores y otros agentes educativos.

v  Movilización y comunicación para posicionar la educación para la sexualidad y la construcción de ciudadanía en la agenda pública y generar alianzas intersectoriales que apoyen el desarrollo del Programa.

¿Con qué enfoque?

v  Enfoque autobiográfico: Centrado en las personas… en su historia, en sus experiencias, en su contexto, en el diálogo de saberes. Promueve el desarrollo del juicio moral y parte de una postura pluralista.

v  Enfoque apreciativo: Acompañar a las personas para que afloren lo mejor que tienen y lo compartan con los demás. “Como usted enseña, es lo que usted enseña”. N. Flowers

v  Marco del ejercicio de los Derechos Humanos Sexuales y Reproductivos: Todo ser humano es un sujeto social activo de derechos, cuya dignidad debe ser reconocida. Este enfoque proclama derechos iguales para todas las personas, considerando sus respectivas identidades y diferencias.

v  Perspectiva de género: Reconoce las relaciones de hombres y mujeres como un producto histórico y cultural y propende por la equidad entre hombres y mujeres.

v  Desarrollo de competencias ciudadanas y científicas: Construcción de conocimiento con sentido, es decir, un conocimiento que tenga una razón de ser, una utilidad en la vida práctica y una finalidad evidente para el educando.

¿Quiénes participan?

Para el desarrollo de este Programa existe un Equipo Técnico Nacional y Equipos Técnicos Regionales que gestionan y acompañan a las Mesas de trabajo, que se constituyen en cada una de las instituciones educativas, con el fin de implementar los proyectos pedagógicos transversales de educación para la sexualidad y construcción de ciudadanía.

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Fuente:   Ministerio de Educación Nacional

 

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