“La poesía ha vuelto y nosotros tenemos la culpa”

En un hecho sin precedentes se vienen programando encuentros espontaneos de algunos estudiantes y maestros Federiquianos atraídos por la poesía y su valor creativo. Es como si hubiesen hecho manifiesto su satisfacción de estimular la lectura y producción poética, “La poesía ha vuelto y nosotros tenemos la culpa”, parecieran decir nuestros estudiantes, que por primera vez, en el tiempo que llevamos como institución educativa, se vienen reuniendo en la biblioteca escolar para conversar en torno a la poesía, leer obras significativas y aprovechar el poder de su  sensibilidad.

Todo nace del entusiasmo de los líderes estudiantiles para estimular la lectura, recuperar el proceso lector, aprovechando la media hora del descanso e invitando a sus compañeros a usar el recurso que ofrece nuestra biblioteca escolar, además del acompañamiento, también entusiasta, de las docentes Martha Hernández y Paula Mesa.

La poesía constituye una de las formas más artísticas, puras y bellas del lenguaje. A pesar de ello, la escuela ha olvidado en gran medida su alto valor educativo. En muchas de nuestras Instituciones Educativas la poesía sólo funciona ocasionalmente con motivo de las fiestas escolares u ocasiones especiales. Los actos culturales en los cuales algunos niños o jóvenes dicen y hacen las cosas, están muy lejos de cumplir su labor formativa y socializadora que tanto preconiza la escuela de hoy.

Dentro de la educación la poesía posee un papel fundamental, ya que ayuda a despertar el interés y la motivación de nuestra comunidad discente, haciéndolo más independiente intelectualmente. A través de la poesía fomentamos las dimensiones comunicativas, lingüísticas, lúdicas, culturales y sociales, siendo todas ellas fundamentales para conseguir y desarrollar el desarrollo integral del alumnado.

Resulta interesante tener en cuenta algunos propósitos para cultivar este importante género literario:

  • Fomentar el interés por descubrir la belleza y el mensaje que todo buen poema encierra, desarrollando el gusto por la literatura a través de los autores y las obras más representativas.
  • Atender a las diferencias individuales de los alumnos y descubrir en ellos posibles aptitudes poéticas.
  • Introducirlos en el conocimiento de los valores poéticos con que cuenta nuestra lengua.
  • Desarrollar la memoria y la imaginación.
  • Cultivar el gusto por las cosas bellas.
  • Alcanzar mayor dominio en la articulación, entonación y pronunciación de las palabras, a la vez que se pule y se enriquece el lenguaje de los estudiantes.

Esta interesante experiencia de acercamiento debe seguir siendo placentera, e incitar a los estudiantes a leer y a escribir, pero no como una aburrida tarea escolar más: hay que impregnar de magia las letras. Hay que llenar la clase de Poesía, la biblioteca, los pasillos, nuestras zonas verdes y que se respire poesía por todas partes, convivir con ella.

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