Modelo educativo desde los triunfos deportivos.

Como espacio para la discusión, el debate y el trabajo intelectual, que patentice la misión de las instituciones educativas, nos parece importante traer a colación un tema, del cual, ya se hacen relevantes anuncios e interesantes propuestas desde el ámbito educativo. Uno de los tópicos más tratados entre los expertos en el contexto deportivo  radica en que los triunfos deportivos de un país suponen una motivación y un estímulo para aquellos sectores de la población que necesitan un espejo donde reflejarse y unos héroes a los que admirar

Hay quienes afirman que con la práctica integral del deporte, como componente de salud, bienestar social, educación y hombres de bien en Colombia bajarán las estadísticas de drogadicción y violencia para contar con profesionales que además de sus triunfos, formarán empresas con todo el respaldo del Estado. Aspiración contundente de quienes tenemos la responsabilidad de orientar el proceso formativo de las nuevas generaciones de colombianos. En este sentido ya surgen propuestas de cómo aprovechar el estímulo del triunfo para afectar positivamente los currículos escolares.

En la Secretaría de Educación de Bogotá comienzan a implementar modelos de educación basados en los triunfos deportivos del país.

«Podés elegir correr solo, o trabajar en equipo y llegar lejos». Las palabras son del técnico de la selección Colombia, José Pekerman, quien aparece en un video motivacional que circula por internet desde hace poco más de un año, y que hoy es reflejo del cambio de mentalidad de los futbolistas nacionales.

«Antes de empezar a competir le tenés que ganar al ego más grande de todos, que es el tuyo. Cuando se juega en equipo, se celebra en equipo», dice más adelante en el video que tiene cientos de miles de visitas en YouTube.

Durante las últimas semanas, tanto en el triunfo como en la derrota, los micrófonos y las cámaras buscaban a James, Cuadrado, Yepes, Ospina, Jackson, Quintero, y cada uno de los jugadores del seleccionado, quienes emitían sencillas, pero poderosas declaraciones, que se expandían de inmediato por las redes.

Su participación en Facebook o Twitter da muestras de esto: «Queremos seguir dando todo por este país». «Un equipo, un país que se siente feliz». «Ahora más que nunca unidos por un país». «Había una vez un grupo de amigos que querían hacer historia y hacer vibrar un país». «Somos un equipo, una familia, somos un país».

«El país necesitaba este tipo de mensajes, este tipo de referentes, este tipo de esperanza que nos permite creer que es posible construir una Colombia en paz», dice al respecto Adriana González, directora de preescolar y básica, de la Secretaría de Educación de Bogotá.

Figuras como los jugadores de la selección, pero también deportistas como Caterine Ibargüen, Mariana Pajón, Rigoberto Urán, Nairo Quintana, comienzan a ser vistos como ejemplo por sociólogos, antropólogos, educadores, que ven ésta como una oportunidad para enseñar valores de ciudadanía y de cívica en los niños y jóvenes de Colombia.

Esta selección, describe Francisco Cajiao, especialista en educación y actual rector de Unicafam, «se constituye en una fantástica metáfora de lo que debería ser Colombia».

A 20 años del asesinato de Andrés Escobar, parecen haber quedado atrás los tiempos en que los deportistas colombianos aparecían en noticias producto de sus escándalos, de los nexos con el narcotráfico.

El equipo dirigido por Pekerman parece haberle dado al país la oportunidad de generar nuevos modelos para los estudiantes. ¿La razón? Según Francisco Manrique, presidente de CONNECT Bogotá y miembro de la coalición ciudadana Todos por la Educación, son tres los componentes clave en el nuevo mensaje enviado por la selección: «Primero, estar libre de escándalos; mostrar cómo, a pesar de que traemos una historia muy cargada de violencia, compleja por los temas de narcotráfico, es factible construir un futuro nuevo. Segundo, la importancia del trabajo colectivo, evidenciado aún más con la salida de Falcao. Finalmente, la selección mostró, incluso en el último partido con Brasil, que jugar con las reglas también paga».

«Debemos aprovechar y capitalizar este momento para generar una apuesta para ser mejores ciudadanos, y construir capacidades que destaquen la importancia del esfuerzo personal, el trabajo colectivo, entre otros», explica Deidamia García, gerente de Educación para la Ciudadanía de Bogotá, quien afirma que, para esto, se hace necesario contar con más espacios dedicados al deporte en las escuelas y colegios del país.

En Colombia hay ya varios ejemplos en los que el deporte se usa para enseñar otro tipo de conocimientos. «El deporte es un integrador», dice Cajiao. Al respecto, Adriana González, en la Secretaría de Educación, afirma que mediante el proyecto 40×40 del Distrito han buscado promover espacios en los que mediante el deporte los niños aprendan desde matemáticas e historia, hasta valores de comportamiento y ciudadanía.

«Se pueden generar proyectos que, tomando como base el triunfo de Nairo Quintana en Italia, por ejemplo, permitan al niño aprender biología (al conocer cómo se exige el cuerpo humano en una etapa de montaña), física (al conocer temas de resistencia, gravedad, fuerza), e incluso desmitificar cosas como el uso del color rosado en los varones», sostiene García, quien señala que para que ello ocurra es indispensable pensar en proyectos de largo plazo.

En CONNECT Bogotá una de las empresas que apoya a Todos por la Educación el movimiento ciudadano que está logrando poner la educación en la agenda pública, Manrique también ha empleado los triunfos de Quintana de forma pedagógica, incluso antes de que saliera campeón en el Giro de Italia. Su proyecto se llama la Pazicleta, y con él busca que los estudiantes utilicen la bicicleta para llevar mensajes de paz en sus zonas de residencia.

Los niños, dicen varios expertos, le pueden enseñar a los adultos, mediante lo aprendido en el deporte, cómo construir la Colombia del futuro. «Una Colombia donde la gente no se mate tras una celebración», dice González.

En Bogotá, por ejemplo, la Secretaría de Educación trabaja en ofrecer a los niños opciones educativas que pasan incluso por escuelas de árbitros, o la creación de un centro de interés relacionado con el mundial de fútbol. «Allí los niños aprenden hasta matemáticas, cuando les contamos cuántos puntos gana el equipo que empata, o qué pasa con, los goles a favor o en contra», explica también García.

Para lograr la paz, dice Cajiao, necesitamos enseñar todo esto que nos están mostrando nuestros deportistas hoy. «Hace falta educar a todos nuestros niños como si cada uno fuera a la selección del país que nos represente en el mundo».

«Necesitamos más Nairos, más James, más Ospinas», afirma González, quien aplaude que estos deportistas sean conscientes del poder educador que tienen. El mejor ejemplo ocurrió tras el partido de Colombia contra Japón, en el que durante los 90 minutos de juego, el nombre de Juan Guillermo Cuadrado fue buscado en Internet por más personas que el número de habitantes de Necoclí, donde nació.

 FUENTE:

El Espectador.com

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