38º Juegos Tradicionales de la Calle, una opción saludable para nuestros preescolares.

El Proyecto De Uso Creativo Del Tiempo Libre de la I.E.F.A, y en particular, la gestión de la docente Mónica Villada, soporta su accionar en el rescate y conservación de los juegos tradicionales de la calle en con nuestros alumnos más pequeños. Consideramos que el juego es de vital importancia para el desarrollo integral de los niños y las niñas Federiquianas. A través de los juegos tradicionales ellos crean, imaginan, conocen, adquieren valores, aprenden a convivir y a compartir en sociedad. En este sentido, es importante destacar la articulación de nuestra propuesta pedagógica con la organización y el proyecto municipal de los juegos tradicionales de la calle, en los cuales, también, participan nuestros estudiantes del preescolar.

Son muchas las ventajas que tienen los juegos tradicionales y las rondas infantiles para los niños. Estos juegos en los que se cantaba, se hacía bulla y se saltaba, tenían como primera ventaja la diversión, que hoy en día sigue teniendo importancia para los niños y que hace parte de una necesidad dentro del derecho al juego y a la recreación. Es importante que entre padres e hijos y maestros se haga la recuperación y conservación de estos juegos y rondas infantiles, que hoy por hoy, corren el riesgo de ser desplazados por los juegos virtuales y de mesa.

Un niño que se divierte la mayor parte de su tiempo con las canicas, el ‘yo-yo’, ‘la coca’ o juegos como ‘’ Mambrú se fue a la guerra “y “arroz con leche, me quiero casar…”, por mencionar algunos ejemplos, tiene un desarrollo físico y mental mucho mejor que aquel que permanece sentado, ejercitando muy pocos músculos y con la mirada fija ante un videojuego. El niño que se entretiene con los juegos de tradición podrá expresar mejor sus sentimientos, pensamientos, gustos y opiniones; afrontará mejor la resolución de conflictos y también tendrá mayor tolerancia a las normas y límites,

Como consecuencia del auge de los juegos tecnológicos, lamentamos ver cómo todas estas connotaciones explícitas en los juegos tradicionales, tan importantes en el desarrollo de la infancia, se pierden cuando el niño se limita a jugar con una máquina. Si bien estos realizan un aporte importante al sistema visual y auditivo, jamás serán tan enriquecedores como las rondas o las tradicionales ‘escondidas’ y ‘la gallina ciega’. Expertos señalan que las actividades motoras clásicas estimulan el 95 por ciento de la respuesta neuronal kinestésica –aprendizaje mediante sensaciones o movimientos percibidos a través del tacto, gusto u olfato.

Hemos canalizado y asumido la intencionalidad del mensaje que cada año, la organización de los Juegos Tradicionales de la Calle de nuestro municipio nos deja: “Los padres deben jugar con sus niños. Dejen de lado el bolso, suelten sus documentos de trabajo, despejen su mente de la carga laboral y dedíquense a sus hijos un rato, generen esos espacios de juego incluso en la comunidad, para que se ayuden a todos los niños del sector en el que vivan y se integren hasta los vecinos. Estos juegos tradicionales también fortalecen esos vínculos afectivos entre padres e hijos y por supuesto desde la escuela, implicando a sus maestros”.

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