Ecos del VI Simposio Internacional De Acoso Escolar-MEN-Universidad CES

Ricardo Steffens GómezSergio Restrepo León

Se considera más oportuno y ajustado al contexto, asumir que la I.E. constituye un fenómeno que es parte de la vivencia cotidiana en la escuela y más que psicopatologizar su existencia es necesario concebirla como un proceso que puede dar cuenta de dificultades en las relaciones interpersonales entre individuos, y en donde el clima escolar juega un papel preponderante para definir la forma de relacionarse con otros. Moratto & Cardenas, 2017

Tuvimos la oportunidad de hacer parte del auditorio virtual del VI Simposio Internacional De Acoso Escolar organizado por la Universidad CES de la ciudad de Medellín y el Ministerio de Educación Nacional, evento que se desarrolló entre el 6 y 8 de octubre del presente año lectivo.

Claramente, este encuentro ofreció inquietudes y orientaciones sólidas para proporcionar entornos educativos seguros y no violentos, además de una oportunidad importante para que las comunidades educativas demos respuestas y soluciones sobre la protección de los niños y jóvenes ante el acoso escolar e incluso el ciberacoso – en inglés Bullying y cyberbullying respectivamente.

Este último fenómeno se ha ido incrementando por el uso de las herramientas digitales y el uso desmedido de las redes sociales, lo cual, lamentablemente en Colombia, no está tipificado como un delito, lo que implica para la escuela la promoción del uso responsable y creativo de internet.

Lo importante es trabajar con los estudiantes el uso positivo de las redes y sus prestaciones, sin prohibiciones y para ello existen cualquier cantidad de estrategias. Un buen ejemplo lo compartió el profesor canadiense Bill Belsey, quien estuvo compartiendo con la audiencia del simposio sus experiencias en la escuela en donde trabaja en su país.

Sin duda alguna, Internet es un canal importante para la participación, la educación, el acceso a la información, la creatividad, el ocio y el juego, la comunicación y la libre expresión. Sin embargo, el acceso a internet conlleva un espectro de riesgos a los que los niños y jóvenes son más vulnerables que los adultos. Esos riesgos están vinculados con la vulneración de sus derechos fundamentales como la libertad, la dignidad, la intimidad y el derecho a ser protegidos contra la violencia. El ciberacoso como forma de expresión de la intimidación entre pares a través de los nuevos dispositivos digitales, es uno de estos riesgos.

No es suficiente lo que aporta la literatura y las acciones que se desarrollan en el contexto de las instituciones educativas para remediar el problema del acoso escolar. Sigue siendo un tema inquietante, no menos una discusión permanente, la poca o débil intervención de los colegios en los casos de discriminación y acoso escolar.

Queda claro que, no obstante, el problema, en muchas ocasiones pasa desapercibido, lo realidad es que es posible percibir señales que ofrecen pistas de quien puede o no ser víctima de intimidación o acoso. Sin embargo, lo cierto es que tanto docentes y directivos no sabemos muy bien cómo actuar en estas situaciones y se han creado protocolos poco pertinentes para prevenir y erradicar estas situaciones de raíz, antes que lleguen a consecuencias violentas y demoledoras que lamentar.

No basta, con el tratamiento que se le da a este asunto, desde el departamento de orientación escolar, se necesitan planes y acciones más integrales e integradas con todos los actores escolares y plantearse otras categorías que permitan cambiar la estrategia, a partir de la personalidad individual del acosador y la victima hacia una atención desde los problemas psicosociales y el contexto o entornos de los estudiantes y sus familias.

La violencia en la institución educativa y el acoso escolar o Bullying no son fenómenos intempestivos o que de pronto aparecen por generación espontánea: se derivan del ambiente de violencia que se registra en la sociedad y que se ha acentuado, cada vez más, en los últimos tiempos.

El acoso escolar no solo afecta la calidad de los entornos escolares, sino que también debilita el rendimiento académico. Existe una correlación directa entre las altas tasas de acoso escolar y la reducción del rendimiento académico. Todos son afectados de forma directa o indirectamente.

Los niños y adolescentes que son acosados tienen más probabilidades de faltar a la escuela para no tener que aguantar el comportamiento hostil de otros, de allí que sea imperioso crear positivos climas escolares que garanticen menos deserción, mejores registros de asistencia, y hábitos de estudio.

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