Un sueño llamado Colombia: la conmemoración de los 200 años de independencia

Así como se habla del “sueño americano”, deberíamos hablar también del “sueño colombiano”, lo que sería una colombianada o una Colombia-nada. El hecho es que ésta sociedad en la transcurren nuestras vidas quedo marcada desde ese 7 de agosto de 1819. Desde ese día se iniciaron los retos para ser una nación. La liberación del yugo o dominio español era prácticamente una necesidad histórica y un clamor muy extendido en el país. Aunque todavía no falta el que diga que nos hubiera ido mejor permaneciendo unidos a España, así fuéramos un “territorio de segunda” de un imperio. En la Carta de Jamaica, el cual fue un escrito redactado por Bolívar en 1.816, no muy largo, de unas 17 páginas, se plantean los motivos para la lucha de independencia de los pueblos americanos, así como los proyectos de nación y posibilidades. En la página número …7. Bolívar afirma:

“Los americanos en el sistema español que está en vigor, y quizá con mayor fuerza que nunca, no ocupan otro lugar en la sociedad que el de siervos propios para el trabajo y, cuando más, el de simples consumidores; y aun esta parte coartada con restricciones chocantes; tales son las prohibiciones del cultivo de frutos de Europa, el estanco de las producciones que el rey monopoliza, el impedimento de las fábricas que la misma Península no posee, los privilegios exclusivos del comercio hasta de los objetos de primera necesidad; las trabas entre provincias y provincias americanas para que no se traten, entiendan, ni negocien; en fin, ¿quiere usted saber cuál era nuestro destino? Los campos para cultivar el añil, la grana, el café, la caña, el cacao y el algodón; las llanuras solitarias para criar ganados, los desiertos para cazar las bestias feroces, las entrañas de la tierra para excavar el oro que no puede saciar a esa nación avarienta.”

Este texto nos ayuda a comprender las inconformidades que motivaron la guerra de independencia, la cual toma fuerza en los llanos del Casanare (llanos orientales), allí se había conformado un ejército de resistencia. La fuerza principal de éste ejercito estaba compuesto por recios llaneros que formaban una caballería ligera, en la que su arma preferida era la lanza. Hombres bien alimentados a estilo de la gastronomía llanera, que proporcionaba carne asada a la llanera, yuca y plátano como platos diarios principales. Con ésta caballería el ejército español no había podido, ya que en los llanos ésta caballería era casi “invencible”, por su gran destreza individual; esos llaneros habían montado a caballo casi desde que eran bebés. Además, el conocimiento del terreno y la disponibilidad de buenos caballos eran otras determinantes ventajas a la hora de los combates.

En Tame Arauca (llanos orientales), el 15 de junio de 1.819 se juntaron las tropas de la Nueva Granada (hoy Colombia) y las tropas venezolanas. Los dos ejércitos hacían el número de 4.361 hombres, los cuales reconocieron el mando del general Simón Bolívar. Para nuestro país en esa época éste era un ejército de tamaño considerable, si tomamos como referente de población a Santa Fé de Bogotá que en ésta época tendría una población de 30.000 habitantes. Aunque éste ejército estaba conformado por soldados de diversas razas, vestuario, uniformes, éste era un ejército disciplinado, entrenado con el apoyo de oficiales ingleses e irlandeses que componían la “Legión Extranjera”.  Esta unidad de tropa la conformaban unos 300 hombres voluntarios que habían llegado para ayudar a la causa de independencia, gracias a la convocatoria o difusión que había hecho Bolívar de ésta lucha.

Luego de haber establecido formalmente éste ejército en Tame (Arauca) se inició el exigente y terrible ascenso a la cordillera oriental, por el páramo de Pisba y se libraron las batallas del Pantano de Vargas y Boyaca. Todo no terminó en la batalla de Boyacá como mucha gente podría pensar. Después se tuvieron que librar las batallas de Carabobo para independizar Venezuela dos años después, Pichincha en 1822 en para independizar a Ecuador, Junín y Ayacucho en 1824 para independizar Perú. Sin éstas otras batallas la independencia era incompleta porque aún quedaban ejércitos españoles en éstos países que podían contratacar.

Estas batallas fueron libradas en su gran mayoría por combatientes granadinos y venezolanos. Realmente fue una campaña audaz y digna de admiración. Por algo será que nuestro himno en su totalidad se refiere a la gesta libertaria. No fue cualquier ejército al que enfrentó la Colombia de ese entonces. El ejército español era un ejército profesional, comandado por oficiales de academia, completamente pertrechado y dotado en las armas de infantería (soldados de a pie), caballería y también en artillería(cañones). Este ejército había obtenido una enorme experiencia al participar en las guerras europeas napoleónicas. Su cantidad era numerosa para la época en éste territorio. La cantidad de soldados que el imperio español envió para recuperar su dominio fue de 12.000. Buena parte de los cuales llegaron en 1816 a la Nueva Granada. Una parte de éstas tropas se estableció en Venezuela.

La guerra de independencia no fue una guerra civil como ciertos intelectuales afirman. El ejército español fue derrotado tres años después de llegar. Esto en términos históricos y militares no es mucho tiempo. Desde el punto de vista estratégico tenía que ser así, los españoles o chapetones como se les decía despectivamente, porque se mantenían uniformados al estilo de los ejércitos europeos, así estuvieran en clima caliente, parecían unos muñecos; debían ser derrotados con prontitud antes de que consiguieran consolidar su poderío. En unos cuantos años más habrían reforzado de forma importante su ejército con personal reclutado de la población nativa y tuvieron poco tiempo para esto; se vieron exigidos a perseguir los focos de resistencia que desde su llegada surgieron.

Además de considerar aspectos sobre los ejércitos que se enfrentaron, también se deben considerar otros factores externos que contribuyeron a que el proceso de independencia tuviera éxito. Uno de ellos es Napoleón Bonaparte. Este militar francés, un genio en los campos de las batallas, en las que se enfrentaban ejércitos de más de 100.000 hombres y que se impuso en la mayor parte de naciones europeas, ocasionó el debilitamiento de España. Aunque ésta nación luego se recuperó y pudo enviar tropas a sus colonias en América, esta situación hizo que se produjeron las insurrecciones e intentos de independencia desde 1810 en las colonias españolas en americana. Yo creo que a Napoleón también se le deberían hacer monumentos o por lo menos algún reconocimiento. Sin él, las independencias de las naciones americanas no hubieran sido posibles.

En el desarrollo de la guerra de independencia se presentaron a nivel local procesos paralelos que también la favorecieron y que se pasan por alto. Uno de ellos fue Antonia Santos, ésta mujer y su hermano con su propio dinero habían organizado grupos de resistencia en Santander que actuaban a manera de guerrillas que acosaban continuamente a las tropas españolas, incluso obstaculizándole suministros. Estas acciones llegaron a exasperar a las tropas españolas, hasta que Antonia Santos fue apresada y ajusticiada. Lo que ocasionó un motín o rebelión, en la población de Charalá (Santander). Los españoles reaccionaron directamente contra la población civil, produciendo cerca de 300 muertos durante tres días, esto fue a principios de agosto. Pero lo irónico de ésta acción de las tropas españolas, es que lejos de asegurar su dominio, lo descuidaron. Porque en esos precisos momentos esas tropas que desahogaban su venganza en Charalá, se requerían para reforzar la batalla de Boyacá, y por éste incidente no llegaron a tiempo. El general virrey español Juan Sámano le había dado la orden al coronel Lucas González de la urgencia de éste movimiento de tropas (cerca de 1200 hombres), pero él se retardó gracias a la resistencia de la población de Charalá motivada por el fusilamiento de la heroína Antonia Santos Plata.

En esto de la independencia hay muchas cosas que se olvidan y confunden. Por ejemplo, que Bolívar era socialista, o liberal o conservador. Decir que Bolívar era socialista es un completo absurdo, él era un demócrata y un creyente religioso. Tampoco fue liberal o conservador, aunque el partido conservador haya querido tomarlo como estandarte en algunas épocas. Esto se observa claramente en la Carta de Jamaica, en la que muestra cierta apatía por las dos tendencias políticas, las cuales se manifestaban desde la guerra de independencia:

“Seguramente la unión es la que nos falta para completar la obra de nuestra regeneración.

Sin embargo, nuestra división no es extraña, porque tal es el distintivo de las guerras civiles formadas generalmente entre dos partidos: conservadores y reformadores. Los primeros son, por lo común, más numerosos, porque el imperio de la costumbre produce el efecto de la obediencia a las potestades establecidas; los últimos son siempre menos numerosos, aunque más vehementes e ilustrados. De este modo la masa física se equilibra con la fuerza moral, y la contienda se prolonga, siendo sus resultados muy inciertos. Por fortuna entre nosotros, la masa ha seguido a la inteligencia (última página de la Carta de Jamaica)

 En los días inmediatamente posteriores al triunfo de Boyacá existía un caudal de esperanza en la población acerca de adquirir la reivindicación y avance social y que el país comenzara a transitar por las vías del desarrollo. Los Estados Unidos eran una referencia; era una nación mucho más prospera desde su independencia, la cual se había producido en 1781. Pero pronto ese caudal de esperanza paso y nos dejó como pollos mojados.

Desde los comienzos de ésta nación se presentan contradicciones que serán una constante en toda su historia, como la desunión a todo nivel y orden de razas, clases sociales, territorios, distancias enormes, partidos políticos, intereses político ambiguos. A pesar de todo Colombia siguió su marcha, la búsqueda de su destino en medio de sus dilemas. Esta búsqueda se manifiesta en los nombres que ha tenido nuestro país:

Virreinato de Nueva Granada

La Gran Colombia

República de Nueva Granada

Confederación Granadina

Estados Unidos de Colombia

República de Colombia; desde 1886, nombre que conserva en la actualidad

 La división del país se observa incluso en la percepción que las generaciones tienen de la independencia y los orígenes de la nación. En éste sentido se presenta un raro y fuerte contraste. Antes en nuestro país existía un “romanticismo bolivariano” en el que los próceres de la independencia eran vistos como “arcángeles”, pasando por alto realidades sociales e históricas. Esto se observa haciendo un recorrido de los billetes y monedas del país en sus 200 años de historia como nación.

En los tiempos presentes en cambio, se produce “la apatía bolivariana”. Ahora ya nadie quiere saber de Bolívar. ¿Porque? ¿Quién motivo esto? De todas formas y a pesar de fenómenos históricos como las repercusiones de las guerras napoleónicas en las naciones americanas, Bolívar es de una talla histórica relevante.  A pesar de sus errores, excesos y defectos que como ser humano tuvo y las críticas que se le puedan hacer, porque no fue un “arcángel”; Simón Bolívar es significativo para nuestra sociedad ya que contribuyó en gran medida a configurarla y a trazarle expectativas y propósitos.

De hecho, después de Bolívar muchos colombianos han hecho valiosos aportes al país, a pesar de que el país adolezca de serias contradicciones.  Otros en cambio, esforzándose por conseguir para nuestro país “la verdadera independencia” o “el complemento de la independencia”, o rescatar al país del subdesarrollo y la pobreza lo que han hecho es empeorar la situación, causando más sufrimiento, muerte y a costa de la vida de muchos colombianos.  Hay otros colombianos que siendo funcionarios públicos con un alto grado de responsabilidad han faltado a sus compromisos, por esto habría que considera a militares que han faltado al honor, ingenieros que no se han desempeñado con suficiente profesionalismo y ni hablar de políticos.

Pero hay otros colombianos que “hacen algo” por la sociedad colombiana. Tenemos los casos de tantos deportistas que han sacado la “casta de colombianos” en las mayores competencias internacionales. También en los sectores económico, las iniciativas de muchos colombianos se expanden obteniendo alcances y lugar en el ámbito internacional.

Hay colombianos que hasta rompen paradigmas o esquemas para que nuestro país éste mejor. Como la pintora Devora Arango, la cual a pesar de ser tan controvertida en su época y de tener tanta oposición,  sus pinturas reflejaron las realidades del país, sus dilemas, así como también su vitalidad, lo que de por sí estimula acciones consecuentes. Militares como los integrantes de la Fuerza Aérea Colombiana; con su altísimo nivel consiguieron asestar los más fuertes golpes a las FARC. Esto hizo recapacitar a la mayor parte de ésta guerrilla para que se desmovilizara y se integrara a la sociedad.

Ahora la Fuerza Aérea está solicitando la renovación de equipos de alta tecnología como cazas de última generación y sistemas anti-aéreos. Pero la burocracia y otros intereses lo impiden, cuando existen actualmente amenazas reales para Colombia de agresión y a su soberanía. Supongamos que la Fuerza Aérea solicita 2 billones de pesos para éstos equipos. A muchos les parecerá una exageración. Pero, ¿Cuánto pierde Colombia por corrupción o ineficiencia del estado? Los recursos públicos deben atender todas las necesidades.

¿Cuántos colombianos han trabajado y luchado por un país mejor? Muchos de ellos han perseverado, así la recompensa sea el olvido, el silencio y la paz de los incomprendidos. ¿Por qué? Primero porque les gusta y el sentido de la vida ésta afiliado a éste propósito. Segundo, porque es la senda que marca el deber. Es como si la hoguera que se ésta apagando aún tuviera brasas calientes y algunos fuegos.

Me gustaría pertenecer al conjunto de colombianos que contribuyen a formar un mejor país, y no solo aportando “mi granito de arena”, sino aportando siquiera un ladrillo para la enorme construcción de la nación.

Libro recomendado LANCERO,

Campaña Libertadora de 1.819. Sánchez Tocaría Otto.

Editorial: Publicaciones & Mercadeo Llanero. Bogotá/2017

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