Modernidad Y Posmodernidad

Se dice que vivimos tiempos modernos. El término moderno hace referencia a lo nuevo como una superación de lo pasado. En éste sentido lo moderno no se nos presenta únicamente como “lo novedoso”, sino también como lo más versátil y eficiente sobrepasando por mucho a lo anterior o lo antiguo. Nos Puede dar la impresión de que la modernidad comenzó con inventos como el automóvil, el avión, la televisión u otros. Pero no. La Edad Moderna o modernidad se generó hace algo más de cinco siglos, con inventos que marcaron su inicio y que fueron revolucionarios como la imprenta, la brújula, la pólvora. Es decir, la modernidad es el período histórico de los inventos, en el que se producen muchos inventos. Cuando se habla de modernidad por lo regular se alude demasiado a Europa, porque Europa se constituyó en el centro de la civilización. Luego los Estados Unidos de Norteamérica junto con Europa se convertirían en los representantes de “la modernidad y la civilización”.

Desde los inicios de la Edad Moderna (siglo XV, años 1401-1500) se producen cambios sociales como el surgimiento del capitalismo. En éste caso consideremos el capitalismo como la economía determinada por la acumulación y circulación de capital y o dinero. Desde el inicio de los tiempos históricos, existió el dinero como el intermediario para que los seres humanos intercambien bienes y servicios. Pero es desde la Edad Moderna cuando el desarrollo económico comienza a depender y centrarse en el capital, más que en fenómenos como el esclavismo, el feudalismo o los títulos de nobleza de las personas, restricciones de carácter religioso, etc.

 El dinero o capital adquirió, por decirlo así; más autonomía al no depender tanto de esquemas sociales, lo que hizo que el capitalismo cada vez fuera más contundente e influyente. Naciones como España y sus colonias que pretendían estar aferradas a esquemas socio-económicos tradicionales(“antiguos”), quedaron atrasadas con respecto a naciones que con el transcurso del tiempo le daban más espacio al capitalismo.

El capitalismo permitió que ciertas personas y comunidades fueran ganando espacio y poder en la sociedad, como fue el caso de la “Burguesía”, término proveniente de burgos (ciudades europeas). La burguesía, una nueva clase social, con poder propio y una tremenda capacidad persuasiva ante la sociedad, surge cuando las ciudades europeas crecen y ciertas comunidades de los burgos o ciudades, consiguen gracias a su progreso económico hacer contrapeso a los nobles y señores feudales.

Los nobles y señores feudales fueron una clase social predominante, a los que se le otorgo poder y privilegios. Eran los de “sangre azul”, según la tradición social que los respaldaba, descendían de antiguos guerreros que en tiempos pasados habían formado a la sociedad. Esta clase social junto con la iglesia dominaron la sociedad europea durante siglos.

Así, cuando surge el capitalismo los privilegios de la nobleza se debilitan y se impulsó un mayor individualismo.  El capitalismo generó otras expectativas de vida; podía facilitar la adquisición de bienes físicos, acceso a la educación, una vida más confortable. Además, placeres sensuales de todo orden. Estamos refiriéndonos a los inicios del capitalismo por allá en los siglos XV y XVI. Desde ese entonces el capitalismo sugería una especie de “paraíso en la tierra”. Ésta tendencia no ha desaparecido y es una tendencia que ha generado y genera ansiedad en los seres humanos, ambiciones y el desequilibrio en las clases sociales; personas que pueden acceder a todo lo que ofrece el capitalismo y otras personas de clases bajas o “pobres” a quienes les puede faltar hasta lo más indispensable.

A nosotros, seres humanos que vivimos en del siglo XXI, año 2018; nos llama la atención el impulso que ha generado en la humanidad el capitalismo, el cual hace parte de toda la acumulación de Historia que podemos considerar. Más cuando vivimos en la Edad Contemporánea desde hace algo más de dos siglos, tiempo que se puede considerar una subdivisión de la Edad Moderna. En la Edad Contemporánea, edad histórica de “nuestro tiempo”, la modernidad asume una especial intensidad.

En la Edad Contemporánea la modernidad se replantea, se establecen “propuestas modernas”, propuestas que fueron esperanzadoras y que mostraban un camino o un proceso muy claro e incluso seguro, las cuales prometían la superación de las problemáticas de los seres humanos. En los siglos XVIII Y XIX se producen fenómenos como la ilustración y su repercusión: la Revolución Francesa (1.789), una revolución promovida por la burguesía y que fomentó formas de gobierno de tipo democrático que les dieran participación política y reconocimiento a todas las personas en condiciones de igualdad; en el mundo aún preponderaban las monarquías(reyes).

Además, en ésta época se intensifica el desarrollo técnico-científico el cual generó procesos como la revolución industrial y cambios muy notorios en la forma de vida de los seres humanos que se presentaron en cuestión de 100 años. Estos cambios contrastaban con los estilos de vida de los seres humanos que vivieron en siglos anteriores. De hecho, el desarrollo técnico-científico estaba en posibilidad de mejorar las condiciones de vida de los seres humanos. Pero también, paradójicamente podía traer problemas.

Se pensó que la democracia promovida desde la revolución francesa y además la ciencia solucionarían todas las deficiencias sociales y contradicciones de los seres humanos, que eran sistemas avanzados y progresivos que necesariamente traerían el bienestar a la humanidad, al extremo de que el pensamiento religioso quedaría superado, la explicación de la vida y la estructuración social desde la creencia en Dios(Fe)perdería vigencia. Desde planteamientos filosóficos como el Positivismo que surge en el siglo XIX, se consideró que la ciencia dominaría la naturaleza en función del desarrollo social y que se formarían “sistemas sociales científicos” para el adecuado funcionamiento de las sociedades.

Aunque aún existe ésta tendencia, hemos constatado desde los hechos que el proyecto humano de la modernidad, se ésta agotando, o se agotó y ha perdido su creatividad. Sistemas de conocimiento social como la Sociología apenas alcanzan a diagnosticar y reflejar algunas iniciativas para la solución de crisis y problemas de las sociedades modernas actuales.

Una y otra vez han surgido frustraciones en torno al sistema de gobierno democrático y a consecuencias del desarrollo técnico y científico. La revolución industrial del siglo XIX, por ejemplo, llevo a consecuencias como la explotación de las clases trabajadoras, el crecimiento desordenado de las ciudades, la contaminación ambiental, desde sus comienzos se comenzó a sentir, la desigualdad entre clases sociales no disminuía, por el contrario, aumentaba. Más tarde se presentaría la primera guerra mundial (1.914), en la que emplearon a gran escala “grandes inventos” como la ametralladora que masacraría multitudes de hombres. Es decir, la modernidad en la Edad contemporánea se hace más intensa pero también entra en contradicción, además se quedaba “corta”, aún existían graves dilemas en las sociedades humanas.

Surgieron reacciones ante ésta crisis. En la Filosofía surgen los filósofos o pensadores existencialistas. Esta corriente filosófica le daba más importancia a la relación de los sentidos y el pensamiento del hombre con su entorno, sus percepciones, las vivencias del momento, para restarle importancia a las reflexiones éticas y políticas. Surgen filósofos como Soren Kierkegaard, Henri Bergson, Maurice Blondel, Gabriel Marcel, Heidegger, Nietzsche, Jean Paul Sartre y otros.

Sería dispendioso comentar sobre los planteamientos de cada uno de ellos. Pero en el marco de ésta tendencia filosófica es pertinente referenciar a Kierkegaard que interpretaba y compensaba las contradicciones, desesperación y absurdos de la existencia humana desde la vivencia de la Fé cristiana siguiendo la corriente que atraviesa la historia: el pensamiento religioso. El alemán Friedrich Nietzsche por su parte planteo: “la voluntad de poder”, la fuerza de voluntad que traspasara todas las adversidades. La compasión y la debilidad humana según Nietzsche, eran una negación o defecto en los seres humanos, el hombre debía resolver la vida con el impulso de su fuerza de voluntad y vitalidad.

Otros filósofos o pensadores como Carlos Marx y Federico Engels propusieron el socialismo (1848), el cual explicaba la existencia de las sociedades humanas y la historia desde los sistemas de producción económica y “la lucha entre clases sociales”, ósea la lucha en cada época entre las clases dominantes explotadoras y las clases sociales sometidas o explotadas; éstos últimos serían las “clases de trabajadoras” (obreros y campesinos). Marx y Engels Propusieron una sociedad igualitaria, sin clases sociales, en la que los medios de producción (industrias, Haciendas) estuvieran bajo el control del proletariado (clase trabajadora), para ello se requería un estado de poder totalitario que a nombre “del pueblo” restringiera las libertades y controlara la economía. El socialismo prometía la reivindicación de los pueblos para el logro del “progreso” y la superación de la tiranía y la pobreza que los perturbaba.

 El socialismo se convirtió en una especie de “plan B para la modernidad”.  Si la democracia capitalista no era capaz de alcanzar los propósitos de la modernidad, los cuales eran en el fondo conseguir por medios audaces el bienestar, estabilidad y progreso para las naciones. El socialismo se ofrecía como el sistema político-económico que estructuraría a las sociedades contemporáneas en función de que accedieran a los cambios de la modernidad. Para ello los socialistas están dispuestos a emplear “todas las formas de lucha”, tanto ideológicas como militares.

La propuesta socialista se aplicaría primero en Rusia en la revolución de 1.914 y luego en otras naciones en el transcurso del siglo XX. Uno de los más cruentos intentos por establecer el socialismo fue la guerra civil española. Una sangrienta guerra en España (1.936-39) antes de la segunda guerra mundial (1.939-45). Éste país se dividió en dos bandos los republicanos (los socialistas) y los nacionalistas que apoyaban el tradicionalismo de España incluyendo el catolicismo y la monarquía(rey). Los republicanos fueron los perdedores.

La guerra civil española fue la antesala de algo que yo denomino como “El plan C de la modernidad”: El Nacional Socialismo o el Nazismo. Como todos saben el nazismo quedo establecido por Adolfo Hitler en la década del 30, el centro del nazismo era Alemania. Al Nazismo se le unieron otras naciones o poblaciones del centro de Europa como Italia.

El nazismo promulgaba el escepticismo(pesimismo) hacia la democracia y una fuerte oposición al socialismo. De otro lado promulgaba claramente la creencia en la superioridad de la raza “Aria” (blanca), en la que los alemanes eran los mayores exponentes. También promovía un estado totalitario, digamos similar al socialismo, aunque más adaptado a la nación y flexible. El cual obtuvo muy buenos resultados económicos y de desarrollo para el pueblo alemán en los años en que el nazismo gobernó. Al nazismo también se le unió en el extremo oriente el Japón el cual también emprendió por su parte una formidable expansión en base a una extensa campaña militarista. La enorme distancia no les permitió actuar coordinadamente a estas potencias del nazismo.

El nazismo era proyectado para los pueblos de raza blanca y en el extremo oriente a los japoneses. Era discriminador agresivo hacia los demás pueblos del mundo. Los pueblos de razas “inferiores” debían ser esclavizados o simplemente desaparecer.  “De ésta manera se lograría la “purificación de la humanidad” y por lo tanto se conseguiría el alto nivel de modernidad”. Aunque el nazismo era partidario del predominio de los pueblos de raza blanca, la mayor parte de las naciones de raza blanca no se les unieron, como fue el caso de los ingleses, los cuales se convirtieron en los perores enemigos del nazismo.

Se pueden comentar infinidad de causas para el surgimiento del nazismo, pero a mi modo de ver una de las causas fue la de seguir tendencias filosóficas como la filosofía existencialista de Federico Nietche. Todo se materializo en la terrible segunda guerra mundial (1939-45). Como sabemos el nazismo perdió la guerra.

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